El sábado 29 de septiembre se celebró el Día Mundial del Corazón.
Si a alguien le duele el pecho o el brazo izquierdo, se asusta porque puede ser un infarto. Pero si le duele el estómago o la espalda, lo más usual es que se tome una pastilla y espere a que el analgésico haga efecto.
Lo grave es que a veces esos dolores pueden ser síntomas de un infarto en proceso. José Miguel Torres, cardiólogo clínico e intervencionista de la Clínica Santa Sofía y secretario de la Sociedad Venezolana de Cardiología, explica que aunque la manifestación más común de un infarto o angina es un dolor en el centro del pecho que se irradia al brazo izquierdo, en ocasiones puede anunciarse de maneras atípicas.
A veces, el dolor -que siempre es intenso- se focaliza en la boca del estómago y, en otras ocasiones, en sitios tan aparentemente insólitos como la espalda, muñeca o extremidades.
Cuando surge en el epigastro puede estar acompañado con sintomatología típica de un malestar estomacal, como vómitos y náuseas. "El paciente lo interpreta como una indigestión y toma antiespasmódicos. Esto retrasa que busquen asistencia médica por lo que un porcentaje muy alto de pacientes llega con retraso cuando no se puede salvar al miocardio", expresa Torres.
La diferencia entre un dolor en el estómago de origen cardíaco y otro causado por un problema abdominal es la intensidad. El de infarto es muy doloroso. Otra característica es que el paciente percibe, sin poder explicar la razón, que algo grave sucede y que puede morir.
"También debe actuar la sensatez. Si el paciente es mayor de 50 años y fuma, por ejemplo, debería consultar cualquier dolor que sienta alrededor del pecho. Jamás debería permitirse que la confusión de un diagnóstico domiciliario reste años de vida", sentencia el cardiólogo.
Explica que, aunque un infarto puede asaltar a cualquiera, un gran porcentaje está asociado a factores de riesgo no modificables como historia familiar, obesidad y hábitos de vida como dieta saturada de grasas y azúcares, sedentarismo, estrés y, sobre todo, adicción al cigarrillo.
El corazón femenino
Las mujeres deben ser aún más cuidadosas con las manifestaciones atípicas de infarto. En ellas, "no se sabe por qué" dice Torres, es menos frecuente el dolor de pecho y de brazo izquierdo.
"En general, las mujeres son más recias genéticamente y tienden a minimizar lo que les sucede", opina Torres.
Los infartos en la mujer suelen aparecer, en promedio, una década más tarde que en los hombres. Esto se debe a la pérdida de protección hormonal que produce la menopausia. Aunque los infartos femeninos llegan más tarde, pueden ser más graves porque "hidráulicamente, las tuberías de la mujer son más pequeñas". Es decir, el grosor de sus arterias es más fino que el de los hombres.
En cualquier caso, ante la sospecha de un infarto, "lo importante es llegar cuanto antes a un centro médico equipado", dice el cardiólogo. Y lo más recomendable es asistir acompañado porque al paciente le puede bajar la tensión o perder la conciencia. El chance de sobrevivir es grande: 90% de los pacientes que sobreviven al momento inicial de un infarto, es decir que no mueren súbitamente, puede superarlo si son atendidos correctamente.
El Universal
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